miércoles, 15 de abril de 2015

Beneficios de los guindones



El guindón, al igual que la pasa, es una fruta deshidratada; en este caso es una ciruela. Prácticamente todos saben y siempre han sabido que los guindones son un excelente laxante. Pero, sorprendentemente, aún no se conoce el compuesto activo responsable de este efecto. Es cierto que los guindones son muy ricos en fibra soluble, pero esto solo explica en parte su efecto laxante. El jugo de guindón (el agua de su cocción) está prácticamente desprovista de fibra pero aún así tienen un fuerte efecto laxante. 

Muchos estudios realizados por la USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) han estado destinados a encontrar su principio activo y han sugerido que su poder laxante puede deberse a su azúcar o a su contenido de Magnesio. Lo interesante, es que el Magnesio de los guindones actúa de manera extraña ya que las nueces también tienen alta concentración de Magnesio pero no son laxantes, mientras que la Leche de magnesia sí lo es. Esto prueba una vez más que un compuesto químico aislado no actúa de la misma manera que en su estado natural. Esta afirmación fue comprobada a través de un estudio realizado en ratones a los que se les dio el Magnesio extraído de los guindones pero no se reportó ningún efecto laxante, tampoco cuando se les dio jugo de guindón desprovisto de Magnesio. Parece ser que el compuesto activo solo actúa cuando está en el guindón más no cuando es extraído o purificado. Una vez más se firma que el todo es más que la suma de sus partes.

Se ha sugerido que el Magnesio está asociado a otros compuestos químicos que potencian su efecto. Su mecacismo de acción es atraer agua desde la pared (colon) hacia el tracto intestinal, aumentando el volumen de las heces y facilitando su expulsión.

Gracias a los guindones, el Centro Geriátrico de Essex en Belleville en Nueva Jersey ahorró $ 44 000 en un año. El jefe del departamento de nutrición y un médico del centro suspendieron el consumo de laxantes a 300 ancianos que dependían diariamente de la pastilla. Se les cambió el laxante químico por jugo de guindón y/o salvado de avena. Los resultados: 90% de los ancianos dejaron los laxantes y el Centro se ahorró miles de dólares destinados a la compra de estos químicos. 

Se recomienda que personas que no están acostumbradas a su consumo, comiencen a hacerlo poco a poco. Dada la cantidad de fibra, se debe comenzar comiendo poca cantidad y aumentar progresivamente conforme nuestro intestino se vaya adaptando. 

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