miércoles, 28 de enero de 2015

Biopsia


¿Qué es y cómo se realiza?

Las biopsias y aspiraciones de médula ósea se realizan para analizar la médula, la parte líquida y esponjosa de los huesos en donde se fabrican las células de la sangre.

Para la aspiración de médula ósea, se toma una pequeña cantidad de médula líquida del interior del hueso para examinar las células en un microscopio.

En la biopsia de médula ósea, se retira un pequeño trozo de médula ósea intacto para poder analizar la estructura de la médula en el interior del hueso. En algunos casos, sólo es necesario realizar una aspiración; en otros, se realizan ambos análisis.

Se trata de una prueba que se realiza frecuentemente para el estudio de patologías hematológicas como anemias, tumores y enfermedades raras. Gracias a ella se han conseguido curar enfermedades que a principios del siglo XX se consideraban intratables.

Aunque parece que la médula ósea tiene un acceso complicado, se puede llegar a ella fácilmente a través de huesos superficiales con una aguja fina. Se trata de una técnica invasiva, pero poco agresiva, y se realiza fácilmente sin necesidad de un ingreso hospitalario. Dura menos de media hora y permite conocer la enfermedad del paciente con profundidad para proporcionarle el tratamiento más adecuado.

La aspiración y la biopsia están a cargo de personal médico capacitado (enfermeros o médicos) que utilizan una pequeña aguja y la insertan en un hueso. En general, se utiliza la parte posterior de la cadera, que se conoce con el nombre de "cresta ilíaca".

Sus riesgos son similares a los de otros tipos de biopsia y, sin embargo, la mayoría de la gente tiene un miedo especial a realizársela porque se relaciona con el dolor. Efectivamente la biopsia de médula ósea es una prueba que provoca cierto dolor, pero las técnicas actuales han disminuido mucho el daño que antes provocaban, tanto en intensidad como en duración (sólo dura unos pocos segundos).

Por qué se realiza

Los médicos realizan esta aspiraciones y biopsias ósea cuando los preocupa la posibilidad de que haya un problema en la médula ósea. Estos análisis pueden ayudar a diagnosticar lo siguiente:

la causa de la anemia (muy pocos glóbulos rojos, que son los encargados de transportar el oxígeno a través del organismo)
la causa de la trombocitopenia (muy pocas plaquetas, células que favorecen la coagulación de la sangre)
la causa de un recuento anormal de glóbulos blancos, que son los encargados de combatir las infecciones
los cánceres de la sangre, como la leucemia
si los cánceres que comenzaron en otra parte del organismo se extendieron o/no a la médula ósea (la evaluación de cuánto se ha diseminado un cáncer se denomina "estadio" y es importante para determinar el tratamiento y el pronóstico)
infecciones virales, bacterianas y por hongos en la médula ósea que podrían estar provocando fiebre persistente u otros síntomas
algunas enfermedades genéticas (como las enfermedades por acumulación de lípidos)

También es posible realizar estos estudios para recolectar muestras de la médula ósea para otros procedimientos (como transplante de células madres) o para otros análisis (como el análisis cromosómico).

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