miércoles, 27 de abril de 2016

¿Cómo debe ser el almuerzo del mediodía para los niños?


El número de comidas aceptado como nutricionalmente más saludable en la etapa infantil es de 5 al día, 3 principales, desayuno, almuerzo y cena, y dos más ligeras, refrigerio y merienda. La comida debería aportar aproximadamente un 30-35% del aporte calórico total del día, e incluir alimentos de todos los grupos, preferiblemente frescos y cocinados de la manera tradicional.

Somos afortunados de tener una cultura culinaria muy sana y un estilo de vida bastante saludable, lamentablemente, el ritmo de vida de la sociedad actual dificulta en muchas ocasiones la adopción de estos hábitos tradicionales tan saludables, provocando la aparición de alteraciones asociadas al desequilibrio alimentario y la inactividad física.

Cómo debe ser la comida del mediodía para los niños

La dieta mediterránea se caracteriza por un alto aporte de frutas, verduras, hortalizas y legumbres, acompañadas de pan y aliñadas con aceite de oliva, un moderado consumo de leche y productos lácteos y un aporte proteico que proviene en general, del pescado y en menor medida de carnes rojas.

En particular, los menús de los almuerzos deberían incluir alimentos de temporada y preparaciones culinarias consistentes o ligeras en función de la estación del año. Además, podría también diferenciarse entre menús cotidianos, o los que suelen comerse a diario, y otros más ocasionales, bien por ser más elaborados y necesitar más tiempo de preparación o por ser típicos de fechas concretas.  Es difícil, sin embargo, establecer recomendaciones generales en cuanto al tamaño de las raciones más apropiadas para las diferentes edades, ya que las necesidades varían no solo con la edad y, en la adolescencia, también con el sexo, sino también con la constitución y la actividad física individual e incluso con diversos factores genéticos.

El almuerzo incluye tres platos para los niños

En general, la comida suele dividirse en tres platos, primero, segundo y postre, y acompañarse de una porción de pan.

Primer plato: Como primer plato se recomienda, al menos un par de veces en semana, el consumo de legumbres, preferiblemente acompañadas de cereales (lentejas con arroz, garbanzos y sopa…), ya que aumenta la calidad de la proteína. Otras opciones son el arroz o la pasta, cuanto menos refinados mejor, los platos a base de patatas, con o sin verduras, o platos elaborados exclusivamente a base de verduras. Dependiendo de la densidad calórica del primer plato, debería elegirse un segundo plato más o menos calórico.

Segundo plato: Entre los segundos platos pueden ofrecerse carnes, pescados o huevos acompañados de una guarnición de verduras, patatas o ensalada, y que obviamente, complementen nutricionalmente al primer plato. El cocinado debería evitar la incorporación de grasas extra a los alimentos, por tanto, el horneado o el cocinado a la plancha deben anteponerse a la fritura, y el uso de aceite de oliva al de mantequilla o margarina.

Postre: En el postre convendría incluir una pieza de fruta fresca de temporada, aunque ocasionalmente pueden tomarse postres lácteos o dulces, mejor aún si están elaborados en casa. El pan, en la medida de lo posible, es mejor que sea integral, y evitando el pan de molde, ya que contiene una mayor cantidad de grasas que el de barra tradicional.


En resumen, a mayor variedad de alimentos y preparaciones culinarias en el menú de mediodía, mayor posibilidad de conseguir un equilibrio y aporte nutricional óptimos.  

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