jueves, 21 de abril de 2016

¿Cómo es el desarrollo del lenguaje del bebé en sus primeros meses de nacido?


Desde su nacimiento los bebés disponen apenas de los gestos, de algunos sonidos y del llanto para comunicarse y transmitir sus necesidades y emociones, a la gente de su entorno.

La comunicación de los bebés y sus primeras palabras

1. ¿Cómo se comunican los bebés?
Desde el nacimiento los niños se comunican con nosotros a través de gestos y sonidos. A través del llanto, por ejemplo, ya nos indican que hay algo que no les gusta o por el que se sienten molestos, que tienen hambre, miedo, dolor, etc. Por eso cuando hablamos de lenguaje del bebé, diferenciamos dos etapas: la etapa pre-lingüística y la lingüística.

2. ¿Qué es y cómo se desarrolla la etapa pre-lingüística o no verbal?
La etapa pre-lingüística o no verbal se llama así precisamente porque no hay palabras, lo que hay son sonidos, aproximaciones, gorjeos, balbuceos, llantos y sonrisas, que constituyen la primera etapa donde los niños ya se empiezan a comunicar, y dura más o menos hasta los doce meses. Los gestos y sonidos revelan el estado de ánimo del bebé, así como distintas necesidades: de comer, de tener contacto físico, de cambiar pañales, de dormir, beber, etc. Los bebés transmiten y se comunican siempre.

3. ¿Qué señales nos indican que el lenguaje del bebé está evolucionando?
¿Cómo vemos que evolucionan los niños? Pues, desde ese llanto inicial que es la primera manifestación sonora del niño, a esto le seguirá la aparición de la sonrisa como respuesta a lo que sí le gusta, sonidos guturales y vocálicos y, poco a poco empieza a distinguir entonaciones de los padres, es decir, si se refieren a alegría, sorpresa o enfado. En esta evaluación también aparecerá el balbuceo y  las primeras aproximaciones que de por sí apenas tiene un valor comunicativo pero que cada vez van ganando más intencionalidad y significado.  A esto le seguirá una jerga o lenguaje que los padres ya van identificando y esos sonidos son lo que al niño le va acercando a la palabra.

4. ¿Por qué y para qué balbucean los bebés?
El balbuceo no se provoca, por lo general, hasta aproximadamente los cuatro meses, aunque es verdad que los niños antes ya hacen algunos sonidos de manera activa. El balbuceo es su manera de ir entrenando los músculos faciales y los órganos fonatorios  para poder aprender a hablar y, también es una manera de acercarse a su lengua y a su entorno.  Además de ello, los adultos no sólo le van a dar información al hablar, sino que también van a interpretar sus vocalizaciones, dándoles un sentido en el contexto en el que está el niño. Con esto, podemos ver como los niños pasan de  vocalizaciones reflejas como es llanto, a juegos vocálicos, apreciaremos el balbuceo reduplicativo, cuando los niños repiten dos sílabas iguales (mamá, tatá), al que le seguirá el balbuceo no reduplicativo, cuando repiten sílabas diferentes que comienza a constituir una jerga, es decir, una manera de hablar en la que no dicen palabras pero realizan subidas y bajadas de tono que se parecen a la forma de hablar de los adultos.

5. ¿Cómo se produce la transición entre el balbuceo y las primeras palabras del bebé?
En su proceso de evolución entre el balbuceo y las primeras palabras, los niños empezarán, poco a poco, a imitar más sonidos de lo que dicen sus padres y a relacionar la información que les está dando su entorno sobre un objeto con el mismo. De esta manera, aparecerá la jerga de la que hablamos anteriormente y, en esa jerga, irán utilizando la unión de varios sonidos semejantes a una palabra para referirse a algo siempre  de la misma forma, por ejemplo, cuando dicen “aga”, para agua, algo que entiende la gente del entorno en el que está, y, finalmente, esos sonidos evolucionarán hasta la primera palabra.

6. ¿Cómo los padres pueden interferir y ayudar a su bebé a comunicarse más?

En esta etapa, es importante que los padres hablen con frecuencia con su bebé, responda a sus balbuceos y le hagan distintas expresiones con la cara. Hablar es algo que hacemos continuamente y que podemos poner en marcha en cualquier momento, por ejemplo, en las rutinas diarias. Son el mejor momento para enriquecer el mundo de nuestros hijos con información nueva, palabras, gestos, expresiones de cariño y éste, sin duda, es el mejor medio para el desarrollo y maduración de lenguaje. Entonces, podemos escoger enriquecer estas actividades, no sólo por el hecho de hablar, sino por todo lo que eso encierra, complicidad, cariño, seguridad, afectividad, aprendizaje, experiencia y emociones.

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