lunes, 9 de febrero de 2015

Campaña Oftalmologica




Comenzamos el mes con una excelente promoción que no puedes perder. 
Aprovecha las vacaciones de tus niños para realizarse un despitaje oftalmológico, y de esa manera asegurar un excelente rendimiento escolar.




Sarpullido en los bebes


Mamitas les ha pasado esperamos con tantas ansias el solcito de verano, ohhh! Noooo
pero para nuestros queridos bebes esta es una epoca terrible con el sarpullido.

Sarpullido en los bebes - Clinica Limatambo

Tu bebe llora te preguntas uhmm todavia no toca su comida, uhmmm!!! no son gases y vas probando que sera te percatas el sarpullido como si lo baño todos los dias, descuida el por el calor de verano.

El sarpullido por calor suele suceder en los bebés -aunque también puede apreciarse en niños mayores e incluso en adultos-, y es una erupción con pequeños bultitos y en ocasiones ampollas que aparecen cuando el pequeño está demasiado caliente.
Suelen ser de color rojo, especialmente si la piel es blanca, y aparece sobre todo en pliegues y partes del cuerpo donde las prendas están muy ceñidas: estómago, pecho, nalgas, entrepierna, cuello, y si usa gorros también en la cabeza. 
Sarpullido en los bebes - Clinica Limatambo
Hay muchos remedios naturales para el sarpullido en bebés, sin necesidad de que utilicemos productos químicos que pueden dañarlo. ¿Cuáles son estos remedios? Para empezar, uno de los más sorprendentes es la leche materna: tan solo tienes que colocar unas gotas sobre la zona afectada y dejar secar.
Otra excelente opción es el aceite de coco, que se aplica de la misma forma que el remedio anterior.
También podemos poner avena en una procesadora hasta que quede una pasta, y colocarla en agua para un bañito del bebé. Debemos dejarlo allí por unos quince o veinte minutos para conseguir resultados.
Sarpullido en los bebes - Clinica Limatambo

viernes, 6 de febrero de 2015

Los bebes y la dentición



La dentición (la salida de los primeros dientes del bebé) puede ser una época frustrante para los bebés y también para sus padres. Algo que puede ser de ayuda es tener una idea de lo que va ocurrirle a su hijo cuando le empiecen a salir los primeros dientes, y la manera en que puede contribuir a que este proceso sea menos doloroso.

Los bebes y la dentición - Clinica Limatambo
El proceso de la dentición
La dentición puede comenzar a partir de los 3 meses y continuar hasta que el niño(a) cumpla los tres años.

Cuando su hijo tenga entre 4 y 7 meses de edad, usted podrá notar que sus primeros dientes ya dan signos de querer abrirse paso a través de las encías. Los primeros dientes en aparecer generalmente son los dos dientes frontales inferiores, también conocidos como los incisivos frontales inferiores. Después de 4 u 8 semanas, les suceden los cuatro dientes frontales superiores (incisivos frontales y laterales superiores). Aproximadamente un mes después, aparecerán los incisivos laterales inferiores (los dientes a los costados de los dientes frontales inferiores).

Los dientes que salen a continuación son los primeros molares (las muelas al final de la boca que utilizamos para masticar la comida), y luego finalmente los colmillos (los dientes puntiagudos en la mandíbula superior). La mayoría de los niños tienen sus 20 dientes de leche (los primeros dientes que aparecen) al cumplir su tercer año. (Si su hijo tiene un retraso significativo, consúltelo con su pediatra.)

En algunos casos poco frecuentes, los niños nacen con uno o dos dientes o producen un diente durante las primeras semanas de vida. Salvo que estos dientes interfieran con la alimentación o estén demasiado sueltos como para que el bebé pueda tragarlos, generalmente no es una causa de preocupación.

Cuando a los niños les comienzan a salir los primeros dientes, probablemente babearán más y empezarán a querer morder las cosas. Mientras que en algunos niños la salida de los dientes no es un proceso doloroso, otros pueden experimentar breves períodos de irritabilidad, y algunos se mostrarán irritados durante varias semanas, con episodios de llanto y patrones de sueño y de alimentación irregulares. La dentición puede ser incómoda, pero si su bebé se muestra muy irritable, consúltelo con su pediatra.

Aunque las encías sensibles e hinchadas pueden provocar un pequeño aumento de la temperatura del bebé, normalmente la salida de los dientes no ocasiona fiebre alta ni diarrea. Si su bebé tiene fiebre durante la dentición, puede que se deba a otro motivo y es mejor que se ponga en contacto con su pediatra.

Hacer más fácil la dentición
A continuación detallamos algunos consejos que deberá tener en cuenta cuando a su bebé le estén saliendo los dientes:

Limpie regularmente la cara de su bebé con un pañito suave para quitarle el exceso de babas y evitar que se le irrite la piel.
Dé a su bebéalgo que pueda morder. Asegúrese de que sea lo suficientemente grande para que no se ahogue al querer tragarlo, y que tampoco pueda romperse en pequeños fragmentos. Un paño húmedo que haya estado en el refrigerador durante 30 minutos puede ser algo muy útil cuando los dientes están saliendo; asegúrese de lavarlo cada vez después de que el bebé lo utilice. Los aros de goma que se venden para ayudar a los niños con la dentición también son buenos, pero evite los que contengan líquido en el interior, porque podrían romperse o perder líquido de alguna manera. Si su bebé utiliza uno de estos aros, asegúrese de sacarlo del refrigerador antes de que se endurezca demasiado. Seguro que no desea causar más daño en las encías de su bebé, ¡ya suficientemente hinchadas!

Los bebes y la dentición - Clinica Limatambo
Frote las encías de su bebé con un dedo limpio.
Nunca ate al cuello de su bebé un aro para la dentición, ya que podría quedar atrapado en algún objeto y estrangular a su bebé.
Si su bebé parece irritable, el acetaminofeno (paracetamol) puede ayudarle, pero siempre consulte primero con su pediatra. Nunca ponga una aspirina sobre los dientes de su bebé, ni le frote las encías con alcohol.

La higiene de los dientes de los bebés
El cuidado y la limpieza de los dientes de su bebé son muy importantes para la salud dental a largo plazo. A pesar de que los dientes de leche se caerán, las caries dentales pueden acelerar este proceso y dejar huecos en su dentadura antes de que los dientes permanentes estén listos para salir. Es posible que los dientes de leche que aún no se hayan caído se junten para intentar llenar los espacios, y como consecuencia de esto los dientes fijos saldrán torcidos o en lugares que no les corresponden.

El cuidado diario dental del bebé debe comenzar antes de la salida de su primer diente. Limpie las encías de su bebé diariamente con una gasa o pañito limpio y húmedo, o cepíllelas muy suavemente con un cepillo de dientes suave para bebé y agua (¡sin dentífrico!). Tan pronto como los primeros dientes aparezcan, cepíllelos con agua.

Los bebes y la dentición - Clinica Limatambo

Utilizar dentífrico en los dientes de su bebé está bien una vez que su niño(a) haya crecido lo suficiente como para escupir el dentífrico al lavarse los dientes, lo que ocurre generalmente alrededor de los 3 años de edad. Escoja un dentífrico con flúor y utilice solamente una pequeña cantidad (del tamaño de un guisante) o incluso menos en los niños más pequeños. No deje que su niño(a) se trague la pasta de dientes o que la tome directamente del tubo, porque una sobredosis de flúor puede ser peligrosa para los niños.
Los bebes y la dentición - Clinica Limatambo

Cuando todos los dientes de su bebé hayan salido, intente limpiárselos al menos dos veces al día, especialmente después de las comidas. También es importante que su niño(a) se acostumbre a utilizar el hilo dental pronto. Un buen momento para comenzar a utilizar el hilo dental es cuando los dientes empiezan a estar uno al lado del otro. Consulte con su dentista para que le aconseje sobre cómo utilizar el hilo dental en unos dientes tan pequeñitos. Usted también puede motivar a su pequeñito(a) para que se interese en esta rutina dejando que él o ella le observen y le imiten cada vez que usted se cepilla los dientes y utiliza el hilo dental.

Otro consejo importante para prevenir las caries dentales: no deje que su bebé se quede dormido con un biberón. La leche o el jugo pueden permanecer en su boca y provocarle caries y placa dental.

La Asociación Dental Americana (The American Dental Association) recomienda que los niños visiten a un dentista desde el primer año de edad, cuando ya les han salido de 6 a 8 dientes, para poder detectar a tiempo posibles problemas y aconsejar a los padres sobre el cuidado preventivo.


jueves, 5 de febrero de 2015

Alimentación y nutrición de la madre durante el embarazo y la lactancia



¿Hay algo importante que deba saber en el embarazo?

Sí, hay algo importante: en la mesita de noche de toda embarazada debería haber un suplemento con 200 microgramos (mcg) de yodo y 400 mcg de ácido fólico (vitamina B9). Ello previene una larga serie de posibles defectos del bebé.

¿No pueden las gestantes conseguir esos nutrientes con alimentos? Es muy difícil cubrir con la dieta las necesidades de yodo y B9 en el embarazo, ya que aumentan. Y el riesgo es demasiado alto como para que los responsables sanitarios lo dejen en manos de si sabemos hacer malabares con nuestra dieta. La sal yodada (que todos deberíamos tomar) ayudará a cubrir las necesidades de yodo, pero será insuficiente.

Además, no conviene abusar de la sal. Las verduras contribuirán a la ingesta de B9, pero probablemente tampoco serán suficientes. Así que tanto si está usted embarazada, como si planea estarlo en breve, no lo dude: empiece hoy a tomar el suplemento diariamente.



¿Cuánto peso aumentaré?

¿Tiene que comer por 2 una embarazada? Tiene que comer, salvo pocas excepciones, en función su apetito. El apetito (que según la Real Academia es un “impulso instintivo”) nos ha hecho sobrevivir durante millones de años, así que a ninguna embarazada se le olvidará comer, como a nadie se le olvida pestañear.

Comer por encima del apetito puede conducir, además, a la obesidad. Y esto nos lleva al peso: ¿cuánto peso hay que ganar? Si usted, como la mayoría de mujeres, tenía un peso normal antes del embarazo, se aconseja que gane un mínimo de 11,5 kg. Pero hay mujeres que sólo ganan 7 kg y otras 18 kg, y las dos pueden tener un niño sano y recuperar su peso previo.

Debe recordar, en cualquier caso, que está totalmente contraindicado restringir las calorías que toma. Los “cuerpos cetónicos” que se generan al hacer dietas bajas en calorías, llegan al feto a través de la placenta y pueden dañar a su frágil Sistema Nervioso.

¿No debería tomar suplementos de hierro?

Depende del país

Mientras que en algunos países (como Estados Unidos o Francia) se suplementa sistemáticamente a toda mujer embarazada con 30-60 miligramos de hierro diariamente, en otros como España, Australia o el Reino Unido, sólo se hace bajo criterio médico. Es una decisión complicada, que suele tener en cuenta el porcentaje de población con alto riesgo de padecer anemia en el país en cuestión.

Efectos secundarios a corto plazo

El consumo de suplementos de hierro (necesario en caso de anemia) trae consigo, a corto plazo, una serie de efectos secundarios. Las molestias gastrointestinales son las complicaciones más frecuentes ante la suplementación con hierro, tales como dolor abdominal, náuseas, vómitos o estreñimiento .

El médico decidirá si conviene reducir la dosis en dichos casos, para disminuir los síntomas. Para mejorar el estreñimiento que suele producirse, nada mejor que hacer más ejercicio y aumentar el consumo de agua, frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales.

Efectos secundarios a largo plazo

Varias investigaciones asocian el consumo de hierro con un mayor riesgo de padecer, a largo plazo, enfermedades cardiovasculares o cáncer, que son las dos primeras causas de muerte en occidente. Esto se debe a que el hierro es un agente oxidante capaz de aumentar la producción de radicales libres, y es por ello que se está empezando a valorar el exceso de hierro como un factor de riesgo.

Recientemente una serie de investigadores del Women’s and Children’s Hospital, de Adelaida (Australia), en la revista científica “American Journal of Clinical Nutrition” concluían que suplementar con hierro en mujeres embarazadas bien nutridas y sin diagnóstico de anemia puede traer más riesgos que beneficios.

No cabe duda, en cualquier caso, de que si la mujer entra en el embarazo con una anemia ferropénica previa, o la desarrolla en el curso del embarazo, tendrá serias dificultades para cubrir las demandas de hierro en la gestación. En los países en desarrollo, donde el déficit de hierro es frecuente, la falta de hierro se asocia a partos prematuros, a bajo peso al nacer y a incrementos en la mortalidad.

¿De dónde saco el hierro?

La mejor manera de asegurar un correcto aporte de hierro en la dieta es cumplir estos consejos:

Disminuir al máximo el consumo de café y té, ya que dificultan que nuestro cuerpo absorba el hierro de las comidas.
No tomar suplementos de fibra o alimentos ricos en salvado (como algunos cereales de desayuno).
Alejar los suplementos de calcio de las comidas principales, en su caso, ya que impiden que el hierro se absorba correctamente.
Tomar alimentos ricos en vitamina C (frutas y hortalizas), y añadir vinagre en las ensaladas, ya que pueden aumentar notablemente la absorción del hierro.
Remojar, cocer, germinar y fermentar legumbres y cereales aumenta el aprovechamiento que nuestro cuerpo hace de su hierro.
No tomar un exceso de lácteos (que aportan poco hierro).
Disminuir al máximo el consumo de alimentos superfluos (refrescos, helados, bollería…).
Llevar una dieta equilibrada, basada en cereales integrales (pan, arroz, pasta), frutas, hortalizas, pero sin olvidar carnes magras, pescado, legumbres, etc…
¿Hay algunos alimentos que deba vigilar en el embarazo?

Al desconocerse qué cantidad de alcohol produce malformaciones fetales, la recomendación es “cero alcohol”.

El café y las infusiones esconcen principios activos con propiedades farmacológicas. Como los fármacos pueden afectar al feto, los expertos en nutrición concluyen “cuantas menos infusiones, mejor”.

El altísimo contenido en yodo de las algas (que puede afectar negativamente al tiroides del feto) justifica sobradamente evitarlas durante estos 9 meses.

Nuestra manía de contaminar el medio ambiente ha provocado que el pescado sea hoy portador de mercurio y dioxinas. Como el pescado aporta, por otra parte, beneficios a nuestra salud, el consejo en el embarazo es “ni mucho ni poco”. De 2 a 3 raciones semanales.

Un reciente informe del Scientific Advisory Committee on Nutrition aconseja evitar el hígado o derivados (como el paté) en mujeres embarazadas, por su alto contenido en vitamina A, que podría afectar al feto.

Durante la lactancia
¿Hay algo importante que deba saber en la lactancia?

Debes recordar que se aconseja a toda mamá que amamanta que tome cada día un suplemento con 200 microgramos (mcg) de yodo, además de sal yodada, según indica nuestro Ministerio de Sanidad .

En la lactancia aumentan las recomendaciones de este mineral, y es difícil cubrirlas con la dieta. Nada menos que un tercio de la población presenta déficit de yodo. Como ejemplo, 4 raciones de pescado a la semana (dos de blanco y dos de azul) sólo aportan el 5% de las recomendaciones de ingesta de este mineral en la lactancia.

¿Cómo sé que estoy llevando una dieta saludable, siendo una mamá lactante?

Sencillamente tienes que intentar cumplir estos puntos:

En cada comida principal: frutas, hortalizas y cereales integrales.
A diario: aceite de oliva y no más de 4 raciones de lácteos (preferiblemente desnatados) al día
De 3 a 5 veces/semana: legumbres (lentejas, garbanzos, etc.) y frutos secos.
2-3 veces/semana: pescado, huevos o cárnicos (preferiblemente carnes blancas: conejo, pollo, etc.).
Máximo 3 veces/semana: carnes rojas (ternera, cordero, cerdo y embutidos en general)
Esporádicamente: dulces, refrescos, pasteles…

¿Necesito beber mucha agua si doy el pecho?

Todos sabemos que el agua es muy importante, pero la norma general debería ser, beber en función de la sed.

¿Puedo hidratarme con zumos?

Pese a que conservan las vitaminas, y aunque sean caseros, no se aconseja abusar de ellos. Un exceso de zumos puede conducir al exceso de peso.

¿Y con infusiones?

La Asociación Americana de Dietética lista decenas de infusiones no seguras en el embarazo. Se desaconseja “hidratarse” con ellas por 2 motivos:

En ellas existen sustancias potencialmente farmacológicas, de las cuales se disponen pocos (o ninguno) datos acerca de su seguridad.
La percepción de “inocuidad” de estos productos puede hacer que tomemos altas cantidades, potenciándose sus posibles efectos tóxicos.
¿Dar el pecho no hará que pierda mucho calcio?

No hace falta más calcio en el embarazo, ni en la lactancia. Las recomendaciones de los expertos no dejan lugar a dudas: aconsejan a las mujeres adultas que tomen la misma cantidad de calcio antes del embarazo que durante el mismo.

¿Y cuando han dado a luz y están amamantando a su bebé? Pues también se recomiendan la misma cantidad. ¿Por qué? Porque pese a que su cuerpo necesita más calcio para crear el esqueleto y las membranas de la nueva vida que crece en su interior, su metabolismo y su sistema hormonal (el de la mamá) se adapta perfectamente, aprovechando una mayor cantidad del calcio que contienen los alimentos (o, visto de otra manera, disminuyendo la cantidad de calcio que su cuerpo elimina por las heces).

¿No debería beber mucha leche para producir leche? ¿O para no descalcificarme?

Un prestigioso investigador del metabolismo del calcio (el Doctor Hegsted, profesor emérito de nutrición en la Universidad de Harvard) opina que intentar evitar la osteoporosis sólo con calcio es como pretender ganar un partido de fútbol con un solo jugador. Otra metáfora de su invención: “asumir que la osteoporosis se debe al déficit de calcio es como asumir que la infección se debe al déficit de penicilina”.

En cualquier caso, y ya centrándonos en este “jugador”, los lácteos son nuestra principal fuente dietética de calcio, y dicho calcio se absorbe la mar de bien. Eso no significa que no podamos cambiar nuestra fuente de calcio, ni que no haya otros alimentos cuyo calcio no sea absorbible. Al hablar de lácteos, en cualquier caso, hemos de priorizar los desnatados, ya que los lácteos enteros suponen actualmente una de las principales fuentes de grasa saturada (cuyo exceso es perjudicial) en nuestra alimentación.

Otros alimentos que pueden aportarnos calcio (además de otros nutrientes importantes para la prevención de las fracturas) son, cómo no, los reyes de la dieta mediterránea: frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos, y cereales integrales (pan integral, pasta integral –macarrones, espaguetis- o arroz integral).

Así que, de nuevo, volvemos al sensato consejo de comer saludablemente, y no sólo para prevenir la osteoporosis, sino el resto de enfermedades típicas de occidente: cáncer, cardiovasculares, diabetes u obesidad.

Me han aconsejado que tome suplementos de Vitamina D, ¿es preciso?

La vitamina D, importantísima para retener el calcio y prevenir las fracturas, podemos obtenerla de la dieta (pescados grasos, principalmente, o alimentos enriquecidos) o podemos sintetizarla exponiendo nuestra piel al sol.

Se considera que cuando la exposición a la luz solar es suficiente, el factor nutricional respecto a esta vitamina no es importante. La exposición de manos, brazos y cara durante 10-30 minutos de dos a tres veces por semana (ó 5 a 15 minutos cada día), es suficiente para cubrir los requerimientos. Estas cifras son mayores para individuos de piel oscura, personas mayores o para los que viven en latitudes norteñas o en áreas muy nubosas.

¿No me voy a quedar anémica al amamantar?

El riesgo de padecer anemia es muy bajo en mamás que amamantan de forma exclusiva a sus bebés (algo que deberían hacer hasta el último día del 6º mes). Esto es así porque la mayoría de mujeres no tienen la menstruación cuando amamantan de forma exclusiva y a demanda.

A partir de entonces el riesgo sigue siendo bajo, hasta llegar a igualarse al del resto de la población, pero nunca dicho riesgo es superior. En resumen: no te vas a quedar anémica por amamantar. O mejor dicho: no te vas a quedar más anémica que si no estuvieras amamantando.

Me han recomendado que tome frutos secos para producir mucha leche y que esté mas buena, ¿es cierto?

No es cierto. Rotundamente. Toma frutos secos porque son la mar de saludables, pero si quieres producir más leche, sencillamente tienes que ofrecerle el pecho más a menudo a tu bebé. Él tomará toda la que necesite.

Consulta con una asesora en lactancia si tienes dudas al respecto de la cantidad de leche que produces.

¿No debería tomar cerveza para producir más leche?

Pues no. Tomar cerveza “podría” (no está del todo claro) producir un poquito más leche, pero eso NO significa que el bebé vaya a mamar más (no es el caso). Además, algo que hace que aumente la producción de leche debería ser visto como un fármaco, con sus potenciales riesgos y efectos secundarios, ya que está alterando una función milimétricamente controlada por factores hormonales y neuroendocrinos.

Por último, pero no menos importante, el alcohol es una de las principales causas de mortalidad evitable en nuestro país. No hay que promover el consumo de alcohol. Ni con moderación.

Me han contado que algunos alimentos dan mal sabor a la leche ¿Qué alimentos debo evitar?

Los niños NO rechazan la leche porque la madre coma un alimento determinado. La difundida (y errónea) creencia popular de que alimentos como la alcachofa, el ajo, la cebolla. el bróculi, las alubias o los espárragos, darían “mal sabor” a la leche, está totalmente infundada. Los estudios demuestran que dichos alimentos no afectan en absoluto a la correcta lactancia.

La clave del éxito de la lactancia es, repitámoso: lactancia materna “a demanda”. La cantidad de leche producida depende de la succión del bebé.

¿Qué puedo hacer para recuperar la figura mientras doy el pecho?

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria afirma que normalmente, pasados 6 meses tras la lactancia se recupera el peso habitual, y pasado 1 año se recupera la cintura ¡Sin realizar regímenes!

Pero conviene saber que la lactancia es el único momento de la vida de una mujer en que se moviliza con facilidad la grasa acumulada en las caderas (zona “gluteo-femoral”). Es el mejor momento, por tanto, para hacer algo de ejercicio suave de forma rutinaria si se quiere perder algún centímetro de dicha zona.

Las mujeres que amamantan, en cualquier caso, recuperan más rápido y mejor la figura que las que no lo hacen, sobre todo si la lactancia dura más de 6 meses . Hay que tener en cuenta que la lactancia no es una varita mágica, claro. Cuanto más peso se haya ganado en el embarazo, más deben limitarse los alimentos ricos en grasas, la bollería, pastelería, refrescos y alimentos superfluos en general.

La clave es potenciar el ejercicio físico y una dieta saludable (en la que deben priorizarse integrales, frutos secos, legumbres, frutas y hortalizas).

Si soy vegetariana ¿qué debo saber?

Una dieta vegetariana equilibrada es perfectamente compatible con un buen estado de salud tanto en el embarazo como en la lactancia, tal y como reconocen la American Dietetic Association o el prestigioso American College of Obstetricians and Gynecologists.

El crecimiento de los niños de mamás vegetarianas que reciben leche materna o de fórmula en cantidad suficiente, es normal, tal y como indica la Asociación Americana de Dietética en su último documento de postura al respecto. Es crucial, en cualquier caso, una fuente regular de vitamina B-12 si la dieta de la madre no se suplementa.

Las claves para una correcta planificación de la dieta vegetariana para la mujer en la lactancia o en el embarazo son:

Dieta variada que incluya integrales: Debe consumirse la menor cantidad de alimentos superfluos con poco valor nutricional (ej: refrescos, bollería, azúcar, patatas fritas de bolsa, alcohol…) y se debe priorizar el consumo de integrales, aceite de oliva, frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos.
Suplementar con vitamina B12: Conviene tomar vitamina B12 a partir de alimentos enriquecidos (ej: batidos de soja o cereales de desayuno) o a partir de suplementos. Es aconsejable consultar esta web, en que se responde ampliamente a todas las dudas al respecto: www.unionvegetariana.org/b12.html
Yodo y ácido fólico (vitamina B9): De igual manera que el resto de embarazadas, las vegetarianas deben tomar diariamente un suplemento que contenga 400 microgramos de ácido fólico y un suplemento que contenga 200 microgramos de yodo. Se recomienda sustituir la sal de mesa por sal yodada. Las mamás que dan el pecho (de nuevo, de igual manera que el resto de embarazadas) no hace falta que tomen el suplemento de ácido fólico, pero sí el suplemento de yodo.
Exposición moderada, pero habitual, al sol: La exposición solar en la cara, manos, y antebrazos entre 5 y 15 minutos al día proporciona cantidades suficientes de vitamina D para la gente de piel blanca (esta vitamina la puede sintetizar nuestra piel).

Ojo a las algas: Es frecuente que los vegetarianos tomen altas cantidades de algas, que, como se comenta en otro momento en este documento, pueden presentar altísimas cantidades de yodo que podrían perjudicar tanto al feto, como al bebé lactante, pero también a la madre. No conviene tomar a menudo algas.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Alimentación Infantil



El primer año es el periodo de crecimiento y desarrollo más rápido en la vida del niño y cuando éste es más inmaduro y vulnerable. Por ello, es especialmente importante asegurarle una alimentación suficiente y adecuada, con el triple objetivo de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir y /o tratar diversas situaciones patológicas y crear unos buenos hábitos alimentarios. Las pautas nutricionales vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPGAN), y se adaptan a tres etapas bien diferenciadas:

Periodo lácteo

La leche es su único alimento, sea leche humana o artificial. Desde el nacimiento hasta los 4-6 meses aproximadamente. Durante este período, el lactante es capaz de succionar y deglutir, pero aún no ha desarrollado la capacidad de digerir ciertas proteínas y sus riñones no son capaces de soportar cargas osmolares excesivas (líquidos muy concentrados en partículas: sales minerales, glucosa...). El recién nacido no nace sabiendo mamar pero desarrolla esa capacidad en las primeras 48 horas de vida. El reflejo de succión tiene la máxima respuesta a los 20-30 minutos después del parto y debería ser aprovechado.
Periodo de transición, destete o BEIKOST. A partir del cuarto mes de vida. En este periodo se van introduciendo con prudencia alimentos no lácteos, preparados de forma adecuada en consistencia y cantidad, para no alterar el ritmo de maduración digestiva y renal, así como el progresivo desarrollo neuromuscular. Esta etapa debe favorecer el desarrollo de los sentidos de modo que se puede pasar de succión a cuchara, lo que permitirá paladear mejor, y cambiar la textura, de líquido a triturado, y cuando ya tenga dientes a troceado.

Periodo de maduración digestiva

La alimentación se debe de adaptar a la capacidad digestiva y al estado de desarrollo fisiológico y neuromotor, haciendo paulatina la introducción de alimentos. La capacidad gástrica del recién nacido es de 10 a 20 mililitros (mL) y aumenta durante el transcurso de su primer año hasta los 200 mL, lo que va a permitir que el niño haga comidas más abundantes y menos frecuentes

Nutrición del bebé

Lactancia materna.

La lactancia materna es, o debe ser, la principal fuente de alimento a esta edad, exclusiva en los primeros meses, ya que la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los lactantes hasta la introducción de la alimentación complementaria.

Introducción de la alimentación complementaria: Beikost.

La leche como alimento único a partir de los seis meses no proporciona la energía y nutrientes que precisa el lactante a partir de esta edad, y además, como sus funciones digestivas han madurado, se deben incluir nuevos alimentos en su dieta, siguiendo unas normas regladas. No está justificado introducir nuevos alimentos antes de los tres meses, aunque tampoco es aconsejable hacerlo más allá de los seis, porque la falta de diversificación es motivo frecuente de pérdida de apetito, a la vez que se desaprovecha una época muy válida para la educación del gusto y el conocimiento de los alimentos básicos que permitirán al bebé adaptarse a una alimentación equilibrada, variada y suficiente.

Se ha de ir sustituyendo, de una en una, las tomas de leche que recibe el lactante por los distintos componentes de la alimentación complementaria (papilla de cereales, fruta, puré de verdura...), de forma paulatina, con intervalo suficiente para que el niño vaya aceptando los nuevos alimentos, probando su tolerancia antes de introducir uno nuevo y dando tiempo a la adaptación de su organismo. En este periodo es muy importante permitir que la cantidad de alimento pueda variar de un día a otro y de una semana a otra, según el apetito.

Introducción de los nuevos alimentos uno por uno

Los cereales.

Se introducen a los 4-6 meses. Nunca antes de los cuatro. Primero serán sin gluten para evitar sensibilizaciones e intolerancias a esta proteína (el trigo, avena, centeno y cebada contienen gluten; el arroz y el maíz, no) y a partir de los 7-8 meses se pueden mezclar. Los cereales contribuyen al aporte energético, son fuente de proteínas, minerales, vitaminas (tiamina especialmente), ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que permiten un mayor espaciamiento de las tomas. No obstante, al tratarse de un alimento calórico, existe riesgo de sobrealimentación si se abusa de su consumo. Para preparar las papillas debe utilizarse la leche habitual y añadir el cereal necesario, manteniendo así el aporte mínimo de 500 centímetros cúbicos de leche diarios. Son menos recomendables los preparados que contienen de origen cereales y leche y se preparan con agua, ya que es más difícil calcular la cantidad de leche usada.

Las frutas.

Se empezará a partir de los 4-6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. Se deben emplear frutas variadas (naranja, manzana, pera, uva, ciruela...), para educar el gusto, y es preferible evitar las más alergénicas como la fresa y el melocotón. Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. No deben endulzarse con azúcar y no se incorporarán galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.

Las verduras y patatas.

Se irán introduciendo a partir de los 6 meses buscando su aporte de sales minerales. Primero puede darse el caldo añadido al biberón de medio día, después verduras solas en puré, complementadas con leche. Se deben evitar al principio las verduras con alto contenido en nitritos, como remolacha, espinacas, acelgas y nabos, y decantarse por patatas, judías verdes, calabacín, etc. para más tarde introducir las demás. Se puede añadir una cuchara de postre de aceite de oliva al puré, pero nunca sal. Deben cocerse con poca agua y aprovechar el caldo de cocción, en el que quedan disueltas parte de las sales minerales. Al inicio, se recomienda evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo) o muy aromáticas (ajo, espárragos). Se han dado casos en niños pequeños que han consumido vegetales recalentados, en los que su piel se vuelve azulada, debido a que se ve afectado el transporte de oxígeno, un cuadro aparatoso pero que no reviste gravedad con el tratamiento adecuado. También hay riesgo de que se produzca esta situación si se conservan las verduras cocidas en la nevera más de 48 horas.

Carnes.

Preferiblemente las menos grasas, empezando por el pollo y nunca antes de los seis meses, en una cantidad de 10-15 gramos por día y aumentando 10-15 gramos por mes, máximo de 40 a 50 gramos, mezclada y batida la carne con las verduras. Posteriormente se introduce la ternera y el cordero. Aportan proteínas de alto valor biológico, lípidos, hierro, zinc y ciertas vitaminas. Las vísceras (hígado, sesos, etc.) no tienen ventajas sobre la carne magra y aportan exceso de colesterol y grasa saturada.

Pescados.

Nunca antes de los nueve meses debido a su mayor capacidad de provocar alergia, y si el bebé tiene antecedentes familiares de alergia alimentaria, incluso hasta pasado el año de vida. A partir de esta edad, el pescado puede sustituir a algunas tomas de la carne. Es conveniente empezar por pescados blancos.

Huevos.

Nunca crudos. Se introducirá primero la yema cocida sobre el noveno mes; inicialmente un cuarto, la semana siguiente media y al mes entera, añadida al puré de medio día, para tomar el huevo entero (con la clara) hacia los doce meses. Puede sustituir a la carne, tomando 2-3 unidades por semana. La yema es buena fuente grasas, ácidos grasos esenciales, vitamina A, D y hierro. La clara aporta principalmente proteínas de alto valor biológico, pero entre ellas se encuentra la ovoalbúmina, con gran capacidad de provocar alergias.

Legumbres.

Añadidas al puré de verduras a partir de los 18 meses. Si se mezclan con arroz u otros cereales, sustituyen a la carne, y se pueden tomar así hasta dos veces por semana. Yogures. A partir del octavo mes; natural sin azucarar, como complemento o mezclado con la papilla de frutas de la merienda.

Azúcares refinados, miel y otros dulces

No es recomendable el consumo de azúcar, pues la dieta del bebé tiene un aporte adecuado de hidratos de carbono. Es muy importante no alimentar a los lactantes con miel ni jarabe de maíz debido a que estos alimentos se han identificado como las únicas fuentes dietéticas de las esporas del Clostridium botulinum y a esta edad, no tienen la inmunidad para resistir el desarrollo de estas esporas causantes del botulismo.

Agua.

Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada, no suele requerir líquidos adicionales, salvo en situaciones extremas de calor o pérdidas aumentadas (fiebre, diarrea). Por el contrario, cuando se introduce una alimentación complementaria al suponer ésta una mayor carga renal de solutos (sustancias disueltas en líquido: sales minerales, glucosa...), no basta con los líquidos aportados por la leche y otros alimentos, y se debe ofrecer al niño agua con frecuencia.

La leche de vaca.

Nunca se introducirá antes del año, y cuando se incluya en la dieta deberá ser entera, por su aporte de vitaminas liposolubles y grasas, salvo que haya recomendación médica que especifique otra cosa.

Ritmo de crecimiento y desarrollo

Algunos parámetros antropométricos orientan y sirven para comprender porque las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta.

Peso: Durante el primer año de vida se triplica el peso del nacimiento.

Talla: Pasa de 45-50 centímetros (cm) al nacimiento a 75-80 cm al año de vida, mientras que el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después 7-10 cm por año.

Cerebro: Los primeros cuatro meses su volumen aumenta a razón de dos gramos al día.

Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Si la salida de los dientes se retrasa y no se observan problemas de crecimiento óseo, puede tratarse de una característica genética familiar.

Mayor información con el Departamento de Nutrición

martes, 3 de febrero de 2015

Enfermedades producidas por bacterias



Las bacterias son organismos unicelulares microscópicos que están constituidas por células procarioticas. Aunque nos suenen tan negativamente, estos microorganismos son indispensables para la vida en nuestro planeta, ya que gracias a ellas se realizan muchas de las funciones esenciales de los ecosistemas.

Tienen vital importancia en el ser humano tanto para bien cómo para mal, aunque en este caso, sólo nos detendremos con las que son perjudiciales para nuestra salud.

A continuación se detallan algunas enfermedades provocadas por bacterias:

Botulismo
Cólera
Impétigo
Lepra
Meningitis bacteriana 
Neumonía bacteriana 
Tétanos
Tos ferina 
Tuberculosis

Las bacterias - Clínica Limatambo

Las bacterias - Clínica Limatambo



lunes, 2 de febrero de 2015

¿Qué son los virus?


Los virus son cápsulas que contienen material genético en su interior. Son muy pequeños, mucho más pequeños que las bacterias. Los virus causan infecciones familiares como el resfrío común, la gripe y las verrugas. También pueden causar enfermedades graves como el VIH / SIDA, la viruela y las fiebres hemorrágicas.
Los virus son como secuestradores. Invaden las células vivas normales y las aprovechan para multiplicarse y producir otros virus como ellos. Esto tarde o temprano, mata las células, que lo puede enfermar.
Las infecciones virales son difíciles de tratar porque los virus viven dentro de las células de su cuerpo. Están "protegidos" contra los medicamentos, que suelen trasladarse a través del torrente sanguíneo. Los antibióticos no surten efecto para combatir las infecciones virales. Existen apenas unos cuantos medicamentos antivirales disponibles. Las vacunas pueden evitar muchas enfermedades virales.
NIH: Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas

Los virus - Clínica Limatambo
La gran mayoría de virus son mortales

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